viernes, 7 de diciembre de 2012

Tú decides ser feliz

Una de las principales bases del pensamiento positivo radica en el hecho de ser conscientes de que somos nosotros los que tenemos el poder de decidir ser felices o no, de adoptar una actitud optimista ante la vida, escogiendo siempre la manera de afrontar cualquier situación, por complicada y dolorosa que sea.

Es fundamental tener la percepción clara de que los eventos que nos ocurren diariamente son consecuencia, en su mayoría, de nuestras propias acciones y que, por ende, tenemos el control de nuestra vida (salvo situaciones muy puntuales). Es lo que se denomina Locus de control interno. Las personas que interiorizan esta filosofía disfrutan, por norma general, de más momentos de felicidad, pues tienen la seguridad de saberse fiscalizadores de su propio bienestar, tomando las decisiones que creen oportunas para asegurarse la mayor calidad de vida posible. Rehuyen de echar culpas a otros, ni esperan a que terceras personas les resuelvan sus problemas, pues saben que la solución, como diría Fito, "está detrás de la piel". Saben que los éxitos solo se consiguen con esfuerzo, sacrificio y constancia, y son conocedores de que, habiendo situaciones en la vida que son inevitables, la manera de afrontarlas sí que depende de ellos.

En el otro lado de esta actitud ante la vida, se encuentran las personas que confieren al azar, el destino, la suerte o a otras personas, el poder de controlar su existencia. No creen en el esfuerzo propio, ni en la responsabilidad, pues todos sus males tienen su origen en la "mala suerte", o en el mal hacer de otros. Esta falta de control sobre la vida propia, provoca que estas personas se sientan desgraciadas o dependan de otras para vivir momentos de felicidad. Expresiones tales como "Qué mala suerte tengo", "Mis amigos no me entienden", "Mi pareja no me trata bien" o "La culpa de que esté así es de ella", son habituales entre este tipo de personas, que no son capaces de hacer ejercicios de autocrítica y, mucho menos, iniciar acciones que consigan mejorar su situación.


Llegados a este punto, sería interesante que analizaras con sinceridad en cuál de los dos casos te sientes más identificado. Si crees, honestamente, que posees un Locus de control interno, ¡enhorabuena!. Tienes el control sobre tu vida y manejas herramientas suficientes para garantizarte momentos de felicidad abundantes. Si por el contrario, has descubierto que tu actitud se asemeja más al Locus de control externo, no te desanimes: ser consciente de eso ya es un paso importantísimo para revertir la situación. Ahora solo necesitas tiempo, paciencia y dedicación para creer firmemente que de NADIE depende tu bienestar, sino de TI. Para agarrar las riendas de tu vida y empezar a tomar decisiones sobre todo aquello que no te gusta e impide que te sientas bien. Para iniciar, con las mayores garantías posibles, el camino que te lleve exactamente adonde quieras ir, no adonde otros quieran que vayas. Para comenzar a reescribir TU HISTORIA.




1 comentario:

Unknown dijo...

Muy buena entrada, es la historia de toda mi vida, he luchado tanto contra marea, superando grandes retos imposibles, pensando en positivo me ha ayudado a superar grandes obstaculos.Ahora bien, fracasar un par de veces es bueno para el exito pero para ello hay que PENSAR EN POSITIVO.